A café in the heart of Buenos Aires. A love story with too many complications.
El Café del Sur no era el más famoso de Buenos Aires, pero para Isabel era el único.
Llevaba diez años yendo todos los martes a las cinco de la tarde. Mismo café con leche. Misma mesa junto a la ventana. Mismo libro en la mano, aunque a veces ni lo abría.
Ese martes, su mesa tenía dueño.
Un hombre de unos cuarenta años, con una laptop y dos tazas vacías, ocupaba exactamente su silla, en exactamente su mesa, con exactamente la misma expresión de alguien que no piensa moverse.
Isabel lo miró. Él levantó los ojos. Y sin saber por qué, ninguno de los dos dijo nada.